Cine Mudo

Juana de Arco de Georges Méliès (1900) 

La primera superproducción de Georges Méliès, fue su versión de la historia de Juana de Arco. En la compilación mencionada en los anteriores artículos se encuentra este filme enriquecido por una narración comentada de un guión original del director, quien fue de los pioneros en elaborar estos protoguiones para dar a entender mejor sus filmes. Realizada en 1900, el filme es un verdadero coloso cinematográfico si atendemos a los métodos de producción y a la tecnología de la época. Consta de 11 locaciones diferentes y presenta una extensión de aproximadamente 11 minutos. Por razones de derecho de autor no es posible colocar el video con el relato por lo que solo les ofrezco la transcripción del relato y un resumen de la obra en fotogramas, donde pueden observar las locaciones mencionadas y relacionarlas con el relato escrito. No obstante, la obra fílmica de Georges Méliès es actualmente de dominio público ya que las leyes de copyright europeo señalan el vencimiento del mismo 70 después de la muerte del autor, por lo tanto vencieron en 2008. Aunque no puedo ofrecerles la versión realizada por Flicker Alley si pueden ver el video en Youtube sin narración. 

Juana de Arco

Traducida al español por Karls Vladimir Peña 

Juana tiene trece años cuando Santa Margarita, Catherine y San Miguel se le aparecen ordenándole liberar a Francia de los invasores y llevar al Delfín al trono.

Estos son los padres de Juana, interpretados por Jeanne d’Alcy Y Georges Melies. Son una familia pobre y aman a su hija con todo su corazón. Y ahí está ella. Está su tío, también interpretado por Georges Melies, quien le pide que no abandone a su familia y permanezca en el pueblo. Dividida entre la familia y el destino, Juana es llamada por las voces que le guían y decide salir y luchar por su país.

En la puerta de la ciudad fortificada de Vaucouleurs, hay un soldado de guardia. Lleva casco, alabarda y mallas de colores. Juana le ruega a admitirla para explicar su propósito al señor del castillo y pedir su ayuda.

En el castillo, Lord Robert de Baudricourt, también interpretado por Georges Melies, vive una vida frívola. Juana entra y trata de convencerlo de la importancia de su plan. El se muestra incrédulo al principio y la invita a unirse a sus festividades. Pero este no es momento para rebelarse y debemos tomar rápidamente un arma para defender el país. Convencido, Baudricourt da su espada a Juana y le confía un ejército.

Orleans es liberada de los ingleses. la marcha gloriosa puede comenzar con bravos. Juana está· vestida como un soldado en su caballo blindado. Y aquí viene la marcha sin fin, con la virgen Juana ahora líder de un gran ejército. De hecho, esta superproducción no podía permitirse muchos extras, por lo que son siempre los mismos actores y extras que andan detrás del set y ante nuestros ojos. Y otra vez, y otra vez, y otra y otra vez, y siempre.

El 17 de julio 1429, en la catedral de Reims, el rey Carlos VII es declarado sagrado por el arzobispo Renaut de Chartres. Gracias a la inspiración de Juana, entonces de 17 años, se libera gradualmente el norte de Francia, ocupada por los ingleses.

Estamos en frente del castillo de Compiegne. Aquí está Juana de Arco, ahora jefe del ejército, quien comanda el ataque. Bajo su mando, comienzan a derribar la valla. Un soldado enemigo sujeta a Juana y la lleva hasta el castillo. La batalla continúa. “Hay que liberar a Juana!” Seis de sus fieles soldados, uno de ellos interpretado por Georges Melies, por supuesto, intentan un ataque. Ponen escaleras en la zanja a lo largo de los muros del castillo. Hay disparos desde todas las direcciones, pero los soldados siguen luchando a pesar de los disparos y los proyectiles que caen por todas partes.

Juana, presa, es lanzada dentro de la torre del castillo de Felipe Augusto, donde es encadenada. Agotada, queda dormida. En sus sueños, San Miguel se le aparece por última vez para recordarle sus promesas y su destino. Entonces, dos santos vienen iluminar los sueños de la virgen Juana. Cuando Juana despierta, sus carceleros llegan y le ordenan seguirlos.

Estamos en el salón del castillo. En el centro de la escena, el verdugo est· junto al fuego. A la izquierda se encuentra el obispo Cauchon y sus consortes, un sacerdote y dos monjes penitentes, detrás de los jueces. Cauchon lee los cargos a Juana. Juana es una buena cristiana, pero es acusada de vestir como un hombre, dejar a sus padres sin su permiso y seguir el juicio de Dios en lugar del de la iglesia. Las voces que le guiaron fueron inspiradas por el diablo. Juana se defendiendo, por lo que Cauchon le ordena a firmar una retractación. Juana se niega, lanza la pluma en el suelo y hace un llamamiento a los cielos que siempre la han guiado hacia la verdad y la justicia. “Del amor o el odio que Dios tiene para los ingleses, no sé. Pero estoy convencida de que van a ser expulsados ??de Francia, a excepción de los que mueran en esta tierra.” Dijo Juana de Arco durante el juicio, 15 de marzo 1431.

En la plaza del mercado, en Rouen, la pira se instala. Sobre la estaca, las palabras “hereje reincidente”. Cauchon toma asiento en el estrado a la derecha de la escena. Juana camina hacia su tortura. Ella sube por la pira y es atada al poste. Por razones de derechos de autor medievales, también podemos ver un pequeño cartel que dice “Georges Melies, París” en la parte inferior derecha de la imagen. Mientras las primeras llamas se elevan, un sacerdote llega y da Juana una cruz para besar, un signo de redención. Finalmente un hombre, de nuevo interpretado por Georges Melies, agrega combustible a la pira, luego cae, envenenado por el humo. El soldado sorprendido señala a este hombre y con remordimiento grita: “Hemos quemado una santa!”.

La llegada de Juana al cielo. Juana la sagrada sale del suelo de madera del estudio abriendo sus brazos en señal de bendición.

Transcripción por Karls Vladimir Peña

Joan is thirteen when Saint Margaret, Catherine and Michael appear ordering her to free France from the invaders and to lead the dauphin to the throne. 

These are the parents of Joan, played by Jeanne d´Alcy y Georges Melies. They are a poor family and they love their daughter with all their hearts. And there she is. There is her uncle as well, also played by Georges Melies, who asks her not to abandon her family and to stay in the village. Thorn between family and destiny, Joan is called away by the voices that guide her and decides to leave and fight for her country. 

At the gate of the Fortified city of Vaucouleurs, there is a soldier on guard. He wears helmet, halberd and colored thighs. Joan begs him to admit her as she wants to explain her purpose to the master of the castle and ask for his help. 

In the castle, Lord Robert de Baudricourt, also played by Georges Melies, lives a frivolous life. Joan enters and tries to convince him of the importance of her plan. He is incredulous at first and invites her to join his festivities. But this is no time to rebel, as we must quickly take up a weapon to defend the country. Convinced, Baudricourt give his sword to Joan and entrusts her with an army. 

Orleans is freed from the English. The glorious march can start with bravos. Joan is now dressed as a soldier on her armored horse. And here comes the endless march, with virgin Joan now leading a huge army. As a matter of fact, this super film production was unable to afford many extras, so, it is always the same actors and extras that walk behind the set and before our eyes. And again, and again, and again and again, and always. 

On July 17, 1429, in the cathedral of Reims, king Charles VII is declared sacred by the archbishop Renaut of Chartres. Thanks to the inspiration of Joan, then age 17, he gradually frees the north of France, occupied by the English. 

We are in front of the castle of Compiegne. There is Joan of Arc, now chief of the army, who commands the attack. Under her command, they start to demolish the fence. One enemy soldier grabs Joan and carries her to the castle. The battle continues. “We must liberate Joan!” Six of her faithful soldiers, one of them played by Georges Melies of course, attempt an attack. They plant ladders in the trench along the castle walls. There are gunshots from every direction, but the soldiers continue to fight despite the shooting and the projectiles that fall everywhere. 

Joan, prisoner, is thrown in the tower of the castle of Philip Auguste, where she is chained. Exhausted, she falls asleep. In her dreams, saint Michael appears to her one last time to remind her of her promises and her destiny. Then, two saints come to light up the dreams of the virgin Joan. When Joan is awakened, her jailers come in and order her to follow them. 

We are in the hall of the castle. In the center of the scene, the executioner stands beside the blaze. On the left sits bishop Cauchon and his associates, a priest and two penitent monks, behind the judges. Cauchon reads the charges to Joan. Joan is a good christian, but she is accused of having dressed as a man, leaving her parents without their permission and following god’s judgment instead of the church’s. The voices that guided her were inspired by the devil. Joan is defending herself, so Cauchon orders her to sign a retraction. Joan refuses, throws the quill on the floor and calls to the heavens that have always guided her towards truth and justice. “On the love or the hate that god has for the English I do not know. But I am convinced that they will be expelled from France, except for those that die on this ground.” Said Joan of Arc during her trial, march 15, 1431.

At the market square, in Rouen, the pyre is set. On the stake, the words “relapsed heretic”. Cauchon will take his seat on the stand on the right of the scene. Joan walks towards her torture. She climbs up the pire and is tied to the post. For reasons of medieval copyright, we can also see a little sign indicating “Georges Melies, Paris” at the bottom right of the image. As the first flames rise, a priest arrives and gives Joan a cross to kiss, a sign of redemption. Finally a man, again played by Georges Melies, adds fuel to the pire, then falls, poisoned by the smoke. The shocked soldier points out to this guy and remorsefully shouts: “We have burned a saint!”. 

Joan’s arrival into heaven. Joan the sacred comes out of the wooden floor of the studio opening her arms as a sign of blessing.

 

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