Críticas

Freud, pasión secreta de John Huston (1962)

Freud, secret pasion cartelSi existe un ejemplo de director polifacético ese fue John Huston. Su extensa filmografía recoge títulos tan diversos como El tesoro de Sierra Madre (1948), La reina de África  (1951), La noche de la iguana (1964) o Annie (1982). Director de gran sensibilidad y maestría, entre sus muchas piezas son notables aquellas donde muestra su capacidad para descifrar esos pequeños detalles que son fundamentales a la hora de retratar la esencia de un ser humano. En su haber tiene una de las mejores biopic de Henry Tolousse-Lautrec en su conocida Moulin Rouge (1952) y Freud, pasión secreta (1962) sobre el famoso sicólogo Sigmund Freud y el proceso investigativo que lo llevó a construir sus escandalosas teorías sobre la neurosis, es una pieza maestra de guion y factura.

A finales del siglo XX, Sigmund Freud comenzó a concebir a través de la práctica clínica  sus teorías sobre el inconsciente con las que sentaría las bases del psicoanálisis y cambiaría la forma de abordar y tratar ciertas enfermedades mentales. Con este acercamiento Freud ponía en un espacio profundamente sensible la cordura del hombre revolucionando así, tanto la medicina, como la filosofía, las artes y la percepción del hombre sobre sí mismo. Sin embargo, no fue esta revolución cognitiva una tarea fácil y el sicólogo tuvo que luchar contra el tradicionalismo, los prejuicios y la incomprensión. Sus teorías tocaban puntos sensibles como la sexualidad infantil, el incesto, la homosexualidad, la masturbación, la prostitucióny sus descubrimientos pertenecían a un mundo subjetivo que obscurecía las posibilidades de verificación.

Freud, pasión secreta (1962) no es estrictamente una biografía ya que solo aborda un momento específico en la vida del médico, que abarca someramente desde 1886 hasta la presentación de sus teorías sobre el Complejo de Edipo, mencionado por primera en las obras freudianas hacia 1910. En estos cerca de 30 años, el filme articula sobre en situaciones paralelas los desencuentros con Theodor Meynert, con quien trabajo en el Hospital General de Viena entre los años 1883 y 1885, su acercamiento a las teorías del neurólogo francésJean-Martin Charcot, sus primeras investigaciones, el conocido caso de Bertha Pappenheim convertida en Cecil Koertner, su fructífera asociación con Josef Breuer con quien establecería una relación laboral que culminaría con la creación de psicoanálisis y la ruptura de una profunda amistad, la cercana relación que siempre tuvo con su madre, su casamiento con  Martha Bernays y su situación familiar.

Un guion sumamente elaborado que tomó varios años de trabajo y desencuentros del director con Jean Paul Sartre,  quien había sido comisionado originalmente para su escritura. La extensión –unas 500 páginas el primer borrador y cerca del doble el segundo- y la inconveniente carga temática crearon verdaderos problemas al director, quien lo rechazó por ser inviable y estar seguro que no pasaría el estricto filtro de la censura que establecía el Codigo Hays.  Re-escrito a dos manos por Charles Kaufman y Wolfgang Reinhardt, el guion presenta a manera de introducción una reflexión filosófica sobre tres eventos que han modificado la idea del hombre sobre sí mismo.  Un golpe maestro que atrapa el interés del espectador a la vez que lo ubica en la dimensión del evento del que va a ser testigo y la importancia del mismo. ¨Tres grandes golpes a la vanidad humana¨ Los descubrimientos de Copérnico sobre el universo, de Darwin sobre la evolución y de Freud sobre el inconsciente. Secuencia inicial que arrastra irremediablemente el interés que se mantiene a la largo de todo un filme que destaca por su agudeza para hacer visibles esos descubrimientosprofundos y subjetivos que Freud va haciendo en cada consulta. Una clase magistral de psicología llevada en paso a paso con la lógica aplastante de una lección bien conocida. El espectador puede no tener ni idea de sicología, que de igual forma ira de la mano de médico vienés descubriendo las honduras del inconsciente y sus enigmáticos y comprometidos intersticios.

FreudOtro aspecto imprescindible es la fotografía magistral de Douglas Slocombe que juega con una iluminación elocuente y expresiva, el uso del travelling y de una cámara que fluida, del plano detalle, de la planificación en profundidad para establecer puntos de vistas subjetivos y secuencias que son puro simbolismo. De igual forma la dirección de actores demuestra las capacidad de un director que tenía el control absoluto de su creación. Montgomery Clift  en el papel de Sigmund Freud, parece todo el tiempo como ajeno, dotando a su personaje de una inherente cualidad analítica. En realidad Huston tuvo que luchar con un Clift agotado y con graves problemas de salud que intentaba sobrellevar con drogas y alcohol. Un joven Susannah York interpretó a Cecil Koertner, papel pensado en una inicio para Marylin Monroe y que por suerte no aceptó pues hubiera empeñado con su falaz candidez a este ser atormentado. Todas las actuaciones son excelentes y contribuyen a crear un filme cerrado sobre sí mismo, claustrofóbico y profundamente imbuido del magnetismo de la mente.

Freud, pasión secreta (1962) es un viaje iniciático al mundo del subconsciente, guiado por manos expertas que encuentran los elementos precisos para ilustrar asuntos tan complejos. En uno de sus sueños recurrentes, Freud baja a una caverna  en lo que parece un paralelismo pedagógico entre el inconsciente y el Mito de la Caverna de Platón. La simbología es muy similar: prisionero de su inconsciente, el hombre solo se conoce a sí mismo a través de las sombras, aprehende un mundo que solo conoce parcialmente. En la explicación freudiana esas sombras equivalen a los traumas y complejos de la infancia. Prisioneras de están sombras inconscientes, el hombre solo podrá ser liberado cuando estas emerjan al exterior. El cautivo pierda las cadenas – para la época a través de la hipnosis, procedimiento rechazado por la medicina por considerarse obra de la brujería-  reconoce los objetos en la caverna -el inconsciente-, estableciendo un diálogo entre estos y el mundo exterior. Solo el conocimiento de sí mismos a todos los niveles, lograran curar a los pacientes. Muchas son las cosas que descubre Freud, cosas abrumadoras. Productos quijotescos y aberrados de la mente humana que no dudó en exponer ante la incredulidad y mofa de sus contemporáneos.

Freud, pasión secreta (1962) es una obra inteligente que demuestra una vez más que con el cine se aprende, se entiende, se enseña y se sueña siendo un excelente complemento en la adquisición de conocimiento disímiles.

 Trailer:

Ficha técnica: Título original: Freud; Título: La pasión secreta de Freud; País: Estados Unidos; Año: 1962; Productora: Universal Pictures; Dirección: John Huston; Guion:  Charles Kaufman, Wolfgang Reinhardt y Jean-Paul Sartre; Música: Jerry Goldsmith; Fotografía: Douglas Slocombe; Reparto:  Montgomery Clift, Susannah York, Larry Parks, Susan Kohner, Eileen Herlie, Fernand Ledoux, Eric Portman, David McCallum.

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